17 de enero de 2017

APROBADO EL NUEVO ESCUDO DE LA REAL COFRADIA DE JESUS RESUCITADO Y NUESTRA SEÑORA DE LA PAZ


       En la tarde noche del pasado domingo 15 de Enero de 2017, los hermanos de la Real Cofradía de Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Paz citados en Asamblea General Extraordinaria aprobaron con una amplísima mayoría el cambio o modificación del antiguo escudo de la hermandad. El motivo de este cambio se justifica a raíz de la concesión del título de Real Cofradía otorgado por su Majestad el Rey D. Felipe VI con fecha de 18 de febrero de 2016, siendo conveniente de este modo que esa condición Real también se viese reflejada en el principal emblema de la cofradía, su escudo. A su vez, y aprovechando esta coyuntura, nuestra Junta Directiva, a través de su vocalía de Patrimonio y Priostía, ha querido dar un paso más allá y enriquecer artísticamente el anterior escudo a través de un dibujo de mayor calidad. A la hora del diseño del recién aprobado escudo siempre se ha tenido claro salvaguardar los valores identitarios que para cualquier hermano puede suponer el principal emblema que representa a la cofradía por lo que ha sido de suma importancia respetar la composición e iconografía del primitivo. Por tanto podríamos hablar mejor que estamos ante un enriquecimiento del anterior escudo, más que de uno nuevo como tal. 

Para el diseño del escudo se ha querido contar con elementos íntimamente ligados al legado histórico y artístico de la hermandad, en absoluto ajenos a la misma, e igualmente con una iconografía plenamente justificada y afín a la cofradía. Para ello se ha llevado a cabo un pormenorizado estudio del patrimonio primitivo de la cofradía y la repercusión que ha tenido en la misma. Ha habido principalmente una pieza que nos ha servido de inspiración en la composición del escudo, se trata de los cabezales de los primitivos báculos de los hermanos directivos. La hechura de estos báculos fue encargada a la prestigiosa Casa Meneses, platería madrileña fundada en 1840 y especializada en orfebrería religiosa, y estrenados en la procesión de Gloria de 1908, dos años después de la fundación de la hermandad. La pieza presenta un bello dibujo que parte de diseños seriados aunque también con elementos originales que le confieren valor propio. El diseño está protagonizado por una estilizada R en relación a la advocación o misterio de Jesús Resucitado, titular de la Hermandad, y protegida por un bello dosel abierto rematado por una corona real, símbolo de majestad, potestad y triunfo. El conjunto se cierra en la parte inferior con dos palmas entrecruzadas en alusión a la victoria sobre el mundo y la carne a través del sacrificio o martirio. Este mismo diseño se utilizaría posteriormente, en la década de 1940, en la talla del anterior trono de nuestro Titular, así en su frontal aparecería está composición cobijando ya en su interior el antiguo escudo. 

En el nuevo escudo hemos querido recuperar esta antigua composición, aunque también con necesarias modificaciones en base a criterios artísticos e iconográficos. De esta manera el anterior escudo, ahora con un dibujo de líneas y proporciones más cuidado y elaborado se encuentra rematado por una corona que se convierte en Real, cerrada con imperiales y con cruz y orbe, evidentemente basada en la corona real española, y de la cual se abre un amplio dosel o noble cortinaje en tonalidades blancas y rojas alusivas al hábito de la Hermandad, y que protege y realza nuestra insignia. La parte inferior del escudo se cierra por dos ramas entrecruzadas, sustituyéndose las palmas que aparecían en los antiguos báculos por olivo en clara alusión a la Paz, advocación de Nuestra Titular Mariana y de la que teníamos claro que debía estar representada en el escudo de alguna manera. 

A continuación presentamos el boceto de lo que será nuestro escudo definitivo, el cual esperamos tenerlo finalizado lo más pronto posible. La obra se ha encargado al reputado artista ubetense, D. Manuel García Villacañas, estrechamente vinculado al mundo cofrade local. Desde aquí damos la enhorabuena a Manuel por el trabajo efectuado y por saber plasmar de la mejor manera posible la idea que esta Junta Directiva le transmitió.